María

Mamá de A. (5 años) 

Queridos Olga y Alejandro, Alejandro y Olga,
Sois ma-ra-vi-llo-sos.
De verdad, es un placer haberos conocido y haber tenido la suerte de que vosotros me guiéis por este camino de mi querido A. y de su manera de ser y de vivir. Desde la acogida de Alejandro en vuestra casa/despacho hasta las sesiones con A., la última de la detección, vuestro informe y todo el contacto posterior mantenido. También los estupendos artículos de Olga, cuya voz reivindicativa, e incluso genialmente fustigadora, me ayuda y me identifica con esa rabia necesaria para pedir que se haga justicia con nuestros niños y con nuestras realidades.
Las sesiones de formación, cumplieron realmente mis expectativas, que por supuesto al ya haber vivido todo lo anterior eran realmente altas. Salí emocionada, feliz y me sentí comprendida, acompañada, y con mucha información que me ha ayudado muchísimo a comprender mejor a mi hijo y también a mí misma.
Así que solo quería trasladaros estas sensaciones, son muchas más pero no es plan de escribir aquí otros Cien años de soledad.

Anónimo


Querida Olga:
Acabo de leer tu reflexión en tu artículo "Niños diferentes" y no se si trata de una mera coincidencia o que, en ocasiones, la vida pone en nuestro camino a gente que comparte con uno mucho más que "cosas banales". Yo también me llamo Olga, también tengo, no uno, sino dos niños especiales, uno autista y otro superdotado. Solo quiero decirte que el tiempo me ha enseñado que, lejos de ser un "castigo", una carga, yo he aprendido que este reto nos hace apreciar otras cosas que otros jamás tendrán la oportunidad ni siquiera de conocer. Esta es una cruzada que, por supuesto, vamos a ganar. Un abrazo.